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La segunda vida de tu bombichis

En apenas medio siglo hemos pasado de tener unas pocas prendas en nuestro armario que se arreglaban, heredaban y duraban años y años, a comprar prácticamente ropa de “usar y tirar” que, con suerte, solo guardamos un par de temporadas. Este cambio en nuestros hábitos de consumo ha hecho que la industria textil se haya convertido en una de las más contaminantes del mundo. De hecho, según el Banco Mundial, el 20% de la contaminación del agua es causada por el procesamiento textil, lo que la convierte en el segundo mayor contaminante de recursos de agua dulce en el planeta. Asimismo, un cuarto de los recursos químicos producidos en el mundo se usa en la industria de la moda.


Es innegable que el planeta ya está saturado y se producen muchísimas más prendas de las que necesitamos en realidad, probablemente podríamos vivir durante varios años con la ropa que existe sin producir ninguna más.

Como consumidores tenemos todo el poder de decisión en nuestras manos, por ello, es importante ser críticos cuando estamos en el momento de compra. Preguntarnos cómo se hacen las prendas, dónde, quiénes las han fabricado, qué materias primas las componen o si serán fáciles de reciclar cuando su vida útil haya finalizado. Esta información nos ayudará a ser responsables y tomar decisiones que reduzcan nuestra huella medioambiental.

Lo mejor que podemos hacer para mejorar nuestra sostenibilidad y ser más ecológicos es comprar productos de alta calidad, que realmente necesitemos y a los que les vayamos a dar un uso prolongado en el tiempo, a ser posible hecho con productos ecológicos, con poca diversidad en sus componentes y fabricado en el país en que residimos.

La clave está en aquella persona que espera a comprarse una camiseta cuando realmente la necesita y tiene en cuenta si el establecimiento es de barrio o si está ubicado en una gran superficie, el tipo de tejido que la compone, si sus fibras son de origen vegetal, si posee certificación de comercio justo, el país donde se ha confeccionado, la empresa que la comercializa, etc. Éste es el llamado Consumo Responsable o Consumo Consciente, teniendo en cuenta que cada una de nuestras decisiones y acciones tiene consecuencias.

Nosotros tenemos muy claro que el paso más sostenible es no comprar si no hay necesidad. Y cuando ésta aparece siempre es interesante valorar otras opciones como intercambiar, pedir prestado o comprar de segunda mano.

Desde algunos estudios apuntan a cifras claras: “Si todo el mundo comprara una prenda de segunda mano este año, en lugar de comprar una nueva, se ahorrarían 449 millones de libras en desperdicios”.

En bombichis siempre hemos creído que la auténtica sostenibilidad reside en el uso prolongado en el tiempo y no intrínsecamente en sus materiales. Por ello consideramos tan importante utilizar componentes y materiales duraderos de gran calidad, que nos permitan asegurar que nuestras mochilas podrán durar muchísimos años en buen estado para tener la opción de llegar al mercado de segunda mano. Y, previamente a este paso, ofreceremos siempre todas las facilidades a nuestro alcance para la reparación de las mochilas. Ayudándote a arreglar las partes dañadas y su posible sustitución de elementos para que puedas seguir usándola con normalidad.


Todo ello encaminado a ser realmente sostenibles, algo que queremos conseguir siendo atemporales; priorizando la funcionalidad (pensado para uso diario); anteponiendo la usabilidad de las diferentes partes o departamentos, al diseño; transparencia; minimalismo (uso de un único color en todo el producto); de muy alta calidad. Para que tengas la opción de, llegado el momento, poder vender, intercambiar o regalar tu bombichis en perfecto estado y que siga siendo una pieza única y totalmente válida, de la que seguir disfrutando plenamente.


Nuestro objetivo: durar y perdurar en el tiempo, hasta llegar a ser vintage.

Queremos empezar la “revolución” de ofrecer un producto que te dure toda la vida; fabricado en Petrer, Alicante, fortaleciendo así la economía local; asegurándonos de que nuestros proveedores también cumplen todas las medidas respetuosas con el medio ambiente para poder tener una correcta gestión de los residuos; haciendo colecciones reducidas y atemporales; y pensando siempre en el ciclo de vida de las mochilas, durante su vida útil y hasta su reciclaje. Y, obviamente, con los materiales más sostenibles.


Pero todo ello no sirve de nada si no nos acompaña un consumidor consciente que sólo compra lo que necesita.

Larga vida a la reutilización, porque el producto más sostenible es el que no se produce.

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